Uno pensaría que con un nombre así, este macho debería ser un santo, pero detrás
de esos ojos negros y profundos, esconde una triste historia, de amor, de
adicciones, de vida.
Es hermoso y creo que el lo sabe, joven y con mucha energía se dejo enamorar
de Poly, un poco más grande que el, pero su color rubio lo cautivo y no pudo
con ella, la amo hasta más no poder, la complacía en todo, mientras ella estuvo
en su vida, el se porto bien, le cantaba canciones para alegrarla, la
acariciaba como solo el sabia, y siempre estaba para ella, casi como un
enamorado stalker, pero no podía hacer otra cosa que amarla, entonces la amo.
La adoro hasta que un día ella ya no pudo con esta vida, nadie sabe que paso
en realidad, empezó enferma y se enteraron de que iban a ser padres, se
alegraron tanto con la noticia que los malestares pasaron a segundo plano, pero
estando en labor de parto, no pudo mas y se llevo la criatura con ella.
El se quedo solo, no lloro, no sabia como, parecía inmutado por el dolor, pero
tuvo un duelo breve, pronto llegaron unos vecinos que lo alegraron, ella era
hermosa, el pensó que eran casi idénticos, tal vez era porque era mayor que el,
pero el pensaba que se parecían en todo, era perfecta y estaba con alguien
perfecto, Olivia es esposa de Nicolás, un marido celoso y controlador que no la
dejaba ni platicar con Lucas, pero eso no impidió que el se enamorara, no fue
como con Poly, pero ese amor le quitaba un poco el dolor y como una adicción
mata la siguiente, se sintió vivo.
Justo cuando pensó que debía olvidarse de Olivia porque era obvio que ella
no iba a engañar a su esposo a pesar de sentir esa conexión con el, vino Elisa,
Elisa era hija de Olivia, una hermosa jovencita que le quito el aliento a Lucas
cuando la conoció, y así, quitado del miedo y la pena con el padre, se lanzo y
ella le respondió, se fueron a vivir juntos al poco tiempo, al padre casi le da
el soponcio, la madre era mas comprensiva, además no tenia espacio en casa por
los pequeños que venían en camino, y al principio todo parecía estar tranquilo
y normal, ella era vivaz y juguetona, casi salvaje y eso a le gustaba, era un
poco arisca, no le gustaban las mismas caricias que le daba a Poly, no era tan
receptiva con el, y entonces el tenia que descargar solo, pensaba que era mejor
que un engaño, no sabia como lo iba a tomar Elisa, pero esto empezó desde que
Poly murió, creo que solo por esto no se volvió loco, y era una manera de
recordarse de ella y de tenerla cerca, y como Elisa era una hembra tan
misteriosa, no le quedaban ánimos para descifrarla, menos para romancearla y
hacerle un forplay de una hora, entonces vivieron acomodados, el solo en sus
secretos y ella linda en sus aventuras, jamás lo engaño, era una loca que solo
le gustaba divertirse mucho, pero no soporto sentirse sola, creo que la gota
que derramo el vaso fue cuando descubrió una mirada de amor, pero no para ella
sino para su madre, no supo que sentir y a los pocos días escapo.
Lo dejo! nadie sabe a donde fue, no se llevo nada, solo se fue, un día el
entro a casa y no la encontró y ahora cada vez que entra a su hogar piensa que
la va encontrar, la busca, pero no esta, solo dejo su olor y el desorden
habitual y el, el quedo devastado nuevamente, sin saber que hacer le dijo a los
padres, el padre como siempre lo tomo mal y se enojo, Olivia curiosamente sintió
un alivio, es que en el fondo ella esta enamorada del el, pero sabe que solo
puede amarlo de lejos, y el sabe que no va encontrar a nadie como Olivia, ni
como Poly o como Elisa, pero esta vez si lloro a la pequeñuela, no comió en
tres días, no sabe si va a volver a verla, no tiene el animo de tocar su
desorden, no ha vuelto a su secreto habitual, no hace nada más que mirar al vacío
y pensar en la siguiente, y que le queda, sabe que al amar se gana y se pierde,
se pierde más de lo que se gana, pero un corazón que se cierra se vuelve piedra
y el es adicto a amar.
Los Humores de Mirena
sábado, 2 de noviembre de 2013
viernes, 28 de junio de 2013
Purga de la mente.
La vida es una simple brisa, hemos medido el tiempo erróneamente, bueno, lo han medido erróneamente los expertos, pensamos que los años son largos, cuando en realidad son solo como un abrir y cerrar de ojos, en algún mundo paralelo miles de vidas pasaron bailando ante nuestra vida, lo que a muchos nos toma veintisiete años alcanzar, a otros únicamente un segundo, un minuto, un día, y vivir es sumamente exhausto, pero en la misma manera hermoso y hay que seguir caminando, no importan las ampollas o las piedras, no hay tiempo para contemplar la melancolía.
Se preguntan cómo y porqué de vez en mes quiero solo llorar y me torno apática y aburrida, y se olvidan que mi padre tiene los genes revueltos, que el alma le hace wedgie al espíritu y la mente no sabe si reír o salir corriendo, es mejor cuando ríe, aunque para hacerlo tiene que tomar medicamentos que controlen la emoción, pero es mejor cuando ríe, que cuando sale corriendo y escapa, porque cuando huye sale con todo y es como Hulk, nada lo puede contener.
A estas alturas deberían saber el porque de mi profesión, creo que la eligió mi espíritu y no mi alma, quería ser aeromoza a los siete, a los quince mercenaria o espía de una gran nación, al final creo que soy una combinación perfecta, viajo entre las mentes, matando cosas que a los demás les desagradan, me pagan para hacerlo, me pagan para ser su confidente y delatar lo que esta mal, claro no es asesinato cuando te buscan y te ayudan, matar los malos hábitos es trabajo de dos.
Así que siempre sospecho de las personas que son muy ¨buenas¨ o al menos aparentan serlo, esas que siempre andan con la motivación al ciento por uno, las que andan publicando mensajes motivacio-cristianos, no tengo nada en contra de la motivación ni en contra del cristianismo, creo en ambas, cuando son genuinas, pero cuando te atropellan por todos lados y por casi todos los medios me parece que es un ataque y no necesariamente del bando del Bueno, al final si no existiera la oscuridad no habríamos notado la luz.
martes, 26 de marzo de 2013
Concurso de alfombras.
Primer lugar un milagro concedido por el Arzobispo, segundo una indulgencia sin necesidad de primera comunión y tercer lugar un tonel de agua bendita.
Debo confesar que los exorbitantes premios no son ocurrencia mía sino de mi esposo, y no me tomen a mal, no deseo ofender a nadie con esta propuesta, pero hay que tomar en cuenta que a medida que crecen las sociedades y lo rural se va desplazando poco a poco hasta casi extinguirse, es necesario adoptar medidas para asegurar la comodidad, quién dijo que solo en un pueblo hay paz y calma, nunca ha vivido en una ciudad ordenada, sin embargo creo que de esas no existen de este lado del charco, Guatemala va corriendo apresuradamente hacia la industrialización, y como buen chapín, lo esta haciendo como caiga,
En semana santa me dan ganas de tener una casa en la zona catorce, y no es por el glamour de la zona, sino por el tráfico desahogado, vivir en el centro en estas fechas es como estar aprisionado, se tiene que salir muy temprano y regresar muy tarde para no toparse con la infinidad de procesiones que salen a venerar a Cristo por todos lados, y no quiero ofender a los practicantes católicos, cada quien son su fe y sus creencias, no me molesta el secreto a voces de que la mayoría después de cargar regresan a su oscura vida, bien dice la biblia que como perro al vómito, regresamos los hombres al pecado, pero esa es harina de otro costal, esta no es una columna evangelística, sino de protesta y proposición.
Sería muy agradable incluso para la industria del turismo, si las procesiones circularan sobre la sexta avenida, únicamente sobre esa avenida, si es mucha su gana, que den la vuelta sobre la quinta o séptima avenida, y luego de regreso al parque, hasta podrían cobrar por turno de hacer alfombras y esto también representaría un ingreso extra para la iglesia católica que en nada lo necesita pero todo sería mucho más desahogado, el comercio en esa área crecería mucho más, y no solo las ventas informales seguirían dándole el pan a muchas familias, y sobre todo, no habría caos vehicular.
Disculpen si ofendo al plasmar esta propuesta, pero entiendo que cargar en la procesión es como una forma de purgar su alma de pecados cometidos, de quedar bien con Dios y consigo mismos, de lavar sus culpas y que su Ego no los ahorque más, pero no se ponen a pensar que hacen pecar a miles de habitantes ofuscados en el tráfico, entonces donde queda el beneficio común, y tal parece que al pasar los años necesitan lavar muchas culpas pues cada vez se ven muchas más personas participando de esta fe.
Cada quien se come el pan como quiere, lo moja, lo parte o se lo mete de un solo, pero hay que tomar en cuenta que su práctica no sea una molestia para los demás, pues no lo hacen en la comodidad y privacidad de un templo sino toman un espacio de uso común, lo vuelven propio por un mes y luego se enojan si alguien se atreve a decir misa. ¿Dónde esta el espíritu de amor al prójimo?
viernes, 22 de marzo de 2013
Arjona, tan chapín como yo.
Honestamente no soy fan de Arjona, pero
tampoco tengo nada en su contra, ni lo conozco porque de ser así habría una foto en mi perfil que lo comprobara, escucho su música las
veintiunicas veces que paso por algún lugar donde este sonando y cuando es así
me parece que suena bien, a las letras que les he puesto coco me parecen
interesantes, y su pasión me parece muy buena, obviamente es reconocido y ha
sido galardonado con varios premios, que si no son como la orden del quetzal,
me parece que indican que es bueno.
Así que lo que no entiendo es porque la tirria contra el hombre que solo quiso cantar, fue tras su sueño y lo alcanzó, será porque no fue hijo de padres ricos que pudieran costear su fama como la mayoría de la farándula chapina, o quizá porque el éxito no se lo dio su patria, sino otra, si fuéramos como los mexicanos lo alabaríamos sin pensarlo, pero no, somos guatemaltecos, así que para seguir quedando bien con nosotros mismos, lo criticamos y le vemos todo lo malo y lo feo, porque vaya que no es guapo, pero y que! Nos gusta solamente si a nuestro grupo social le gusta, pero con eso de los tantos amigos en las redes sociales, nos movemos con la ola virtual y si alguien dice que es pupuso ir a un concierto gratis del pseudo chapín Arjona, entonces vituperamos su nombre y nos burlamos de el porque cedemos ante la presión social, cuando nuestro grupo social real quizá no exceda de una docena pelones a lo sumo, todo sea por los likes.
Si fuera un chapín regueatonero entendería la molestia, unos dicen que es porque no es poeta, ni es cantante, que no es trovador ni es salmista, se parece aquel uno en su versión más chafa, no es ni chiche ni limonada pero quita la sed, es guatemalteco eso es lo que es y creo que como parte de este país deberíamos sentirnos orgullosos de el y de todos los demás que ponen el nombre de nuestra patria en alto, que no sean solo las noticias amarillistas de muerte y violencia las que nos distingan, que sean cosas como estas las que nos destaquen, pero como siempre hemos despreciado lo que es nuestro, sino vayan a ver como cedimos tan fácil el territorio de Belice, o porque con tanta cultura Maya y tanto lugar turístico que nos beneficie, otros paises vecinos nos ganan con eso, cuando aqui es el centro, acá también hay cosas buenas y asombrosas, si algo admiro de los mexicanos es su amor a la patria, seamos como ellos y digamos primero Guatemala, segundo Guatemala, tercero Guatemala, si sirve es Guatemala y si no también es Guatemala pero enmendemoslo.
Así que lo que no entiendo es porque la tirria contra el hombre que solo quiso cantar, fue tras su sueño y lo alcanzó, será porque no fue hijo de padres ricos que pudieran costear su fama como la mayoría de la farándula chapina, o quizá porque el éxito no se lo dio su patria, sino otra, si fuéramos como los mexicanos lo alabaríamos sin pensarlo, pero no, somos guatemaltecos, así que para seguir quedando bien con nosotros mismos, lo criticamos y le vemos todo lo malo y lo feo, porque vaya que no es guapo, pero y que! Nos gusta solamente si a nuestro grupo social le gusta, pero con eso de los tantos amigos en las redes sociales, nos movemos con la ola virtual y si alguien dice que es pupuso ir a un concierto gratis del pseudo chapín Arjona, entonces vituperamos su nombre y nos burlamos de el porque cedemos ante la presión social, cuando nuestro grupo social real quizá no exceda de una docena pelones a lo sumo, todo sea por los likes.
Si fuera un chapín regueatonero entendería la molestia, unos dicen que es porque no es poeta, ni es cantante, que no es trovador ni es salmista, se parece aquel uno en su versión más chafa, no es ni chiche ni limonada pero quita la sed, es guatemalteco eso es lo que es y creo que como parte de este país deberíamos sentirnos orgullosos de el y de todos los demás que ponen el nombre de nuestra patria en alto, que no sean solo las noticias amarillistas de muerte y violencia las que nos distingan, que sean cosas como estas las que nos destaquen, pero como siempre hemos despreciado lo que es nuestro, sino vayan a ver como cedimos tan fácil el territorio de Belice, o porque con tanta cultura Maya y tanto lugar turístico que nos beneficie, otros paises vecinos nos ganan con eso, cuando aqui es el centro, acá también hay cosas buenas y asombrosas, si algo admiro de los mexicanos es su amor a la patria, seamos como ellos y digamos primero Guatemala, segundo Guatemala, tercero Guatemala, si sirve es Guatemala y si no también es Guatemala pero enmendemoslo.
jueves, 14 de marzo de 2013
Federico Mora.
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No se como se llamaba, vagamente me acuerdo de su cara, tenia pelo corto a la altura de los hombros, castaño oscuro y una mirada que denotaba miedo y vergüenza, hombros encogidos, brazos cruzados y ese camisón sucio característico del lugar en donde estaba.
El olor era insoportable, es de aquellos olores que impregnan en el recuerdo y destapan hasta las narices con sinusitis, asqueroso, una mezcla de heces, vómitos, orines, personas sin bañarse y desinfectante cuarteado.
Me encanta mi profesión, aunque no la ejerzo al cien por ciento, me gusta lo que estudie, lo que aprendí y aun eso que viví en el Federico Mora, el único hospital psiquiátrico público en Guatemala. Esos días conocimos a mucha gente única, y no por lo que les aquejaba, aunque eso les daba un toque asombroso increíble, pero eran únicas porque sus historias y sus preocupaciones salen de la norma completamente y todas estaban tan serenas e incluso unas tan cariñosas que daba miedo, no solo se sentía raro sino daba miedo.
Clara, le llamare a la joven cuyo nombre no recuerdo, tenia trastorno bipolar, y en un arranque maniaco había decidido que sus pastillas no le servían más, no se que fue lo que hizo exactamente, pero su episodio de euforia provoco que sus más cercanos familiares la internaran en ese establecimiento digno de muchas historias de terror, y ella solo decía, - por favor llame a mi mamá, yo le doy el número, dígale que ya estoy bien, que me saque de acá – y es que sin una dosis generosa de estupefacientes no había sopor que la sacara de su angustiante realidad y ver su desespero, sentirlo, casi palparlo, fue lo que provoco que me saliera abruptamente de la sala de entrevista y corriera al baño, solo para encontrarme vomitando en el pasillo, claro que el olor no ayudo, pero no soy una persona que le de asco o vasca cualquier cosa, fue la impresión de que esa joven tenía mi edad y ya había perdido su mente.
Perder la mente es algo tenebroso, sin embargo ya perdida no se extraña, no se añora, la Reina Rey era una señora de unos setenta y pico años, que se consideraba una Reina hermafrodita, por eso también era Rey, donde todos sus súbditos vivían dentro de ella, coloridos, psicodélicos y felices la alababan todo el día, y ella se veía tan complacida y feliz, que el médico de turno tuvo que ordenar que le subieran la dosis de antipsicóticos.
Y es que hasta que no se palpa, no se siente, hasta allí me di cuenta del regalo asombroso que tenemos casi todos en el mundo, aun con traumas y problemas, somos dueños de nuestra mente, no estamos recluidos en una institución porque ya no podemos cuidar de nosotros mismos, la vida se vive una vez y se va tan rápido, nos enfrascamos en las preocupaciones del diario vivir, cuando hay gente que con poco, gente aún que sin cordura vive feliz, lo que me hace cuestionar seriamente la cordura.
No se como se llamaba, vagamente me acuerdo de su cara, tenia pelo corto a la altura de los hombros, castaño oscuro y una mirada que denotaba miedo y vergüenza, hombros encogidos, brazos cruzados y ese camisón sucio característico del lugar en donde estaba.
El olor era insoportable, es de aquellos olores que impregnan en el recuerdo y destapan hasta las narices con sinusitis, asqueroso, una mezcla de heces, vómitos, orines, personas sin bañarse y desinfectante cuarteado.
Me encanta mi profesión, aunque no la ejerzo al cien por ciento, me gusta lo que estudie, lo que aprendí y aun eso que viví en el Federico Mora, el único hospital psiquiátrico público en Guatemala. Esos días conocimos a mucha gente única, y no por lo que les aquejaba, aunque eso les daba un toque asombroso increíble, pero eran únicas porque sus historias y sus preocupaciones salen de la norma completamente y todas estaban tan serenas e incluso unas tan cariñosas que daba miedo, no solo se sentía raro sino daba miedo.
Clara, le llamare a la joven cuyo nombre no recuerdo, tenia trastorno bipolar, y en un arranque maniaco había decidido que sus pastillas no le servían más, no se que fue lo que hizo exactamente, pero su episodio de euforia provoco que sus más cercanos familiares la internaran en ese establecimiento digno de muchas historias de terror, y ella solo decía, - por favor llame a mi mamá, yo le doy el número, dígale que ya estoy bien, que me saque de acá – y es que sin una dosis generosa de estupefacientes no había sopor que la sacara de su angustiante realidad y ver su desespero, sentirlo, casi palparlo, fue lo que provoco que me saliera abruptamente de la sala de entrevista y corriera al baño, solo para encontrarme vomitando en el pasillo, claro que el olor no ayudo, pero no soy una persona que le de asco o vasca cualquier cosa, fue la impresión de que esa joven tenía mi edad y ya había perdido su mente.
Perder la mente es algo tenebroso, sin embargo ya perdida no se extraña, no se añora, la Reina Rey era una señora de unos setenta y pico años, que se consideraba una Reina hermafrodita, por eso también era Rey, donde todos sus súbditos vivían dentro de ella, coloridos, psicodélicos y felices la alababan todo el día, y ella se veía tan complacida y feliz, que el médico de turno tuvo que ordenar que le subieran la dosis de antipsicóticos.
Y es que hasta que no se palpa, no se siente, hasta allí me di cuenta del regalo asombroso que tenemos casi todos en el mundo, aun con traumas y problemas, somos dueños de nuestra mente, no estamos recluidos en una institución porque ya no podemos cuidar de nosotros mismos, la vida se vive una vez y se va tan rápido, nos enfrascamos en las preocupaciones del diario vivir, cuando hay gente que con poco, gente aún que sin cordura vive feliz, lo que me hace cuestionar seriamente la cordura.
viernes, 1 de marzo de 2013
Cristianerd.
En mi corta vida de
veintisiete años, unos que ya van pesando y otros que se escaparon de mi
consciente, guardo el recuerdo de mis primeras amigas, vagamente me acuerdo de
todas, pero lo que si sé, es que habíamos cinco las que éramos constantes y
creo que la perseverancia se debía a la falta de melcocha, pues éramos solo amigas de colegio, no más, nunca me he caracterizado por
ser una people person.
Perseveramos hasta
que entramos en la adolescencia, y está, nos entro muy tarde, no se si era el tipo de nuestras
personalidades, el hecho de que estudiamos en un colegio cristiano, ambas o
muchas más, el asunto era que hasta los quince, no platicábamos con los
varones como la norma lo indicaba, la norma en nuestro salón de clases era, las
mujeres de un lado y los hombres del otro, eso sí Guillermo era una de
nosotras, pero todavía no lo sabíamos.
Al pasar años,
traumas y experiencias, nos encontramos nuevamente, a veces todas, otras solo
algunas y sin darme cuenta, ahora soy parte de las desterradas, antes la que
decía que tenia que hacer algo como una excusa para no ir, era yo, ahora a mi
me dan excusas y es que, mientras yo salí al mundo y con ello no me refiero a
que me fui a disfrutar de los placeres de Sodoma, sino simplemente abrí mis
ojos y respire un aire diferente, ellas, se quedaron enfrascadas en la burbuja
del cristianismo a la cual fuimos metidas desde pequeñas, convirtiéndose en
cristianerds rechazadoras de cualquier cosa que atente contra sus creencias.
Pero…
Yo estoy de acuerdo
con todas sus creencias e incluso las comparto, sin embargo mi forma de vida
atenta contra su moral, no porque sea
una histriónica, dramática sin límites, sino porque no soy parte del club de
los domingos, digo lo que pienso sin cuidar que dirá el hermano fulano, voy a
donde quiero sin pensar que me va ver el hermano mengano, y no tomo ni fumo o
bailo pegadito, simplemente creo en lo que creo porque es mi convicción, y no
es impuesta, si bien es cierto he tomado decisiones que la farándula cristiana
tacharía de pecado capital, no debemos olvidar que acá el que tiene poder de
juzgar no somos nosotros.
Lo que me molesta, es que con su actitud predican
lo contrario a lo que creen, en algún lugar leí, que los cristianos, debíamos
ser siempre intachables, no por lo que las demás personas fueran a decir o a
pensar de nosotros, sino porque la única biblia que muchos leerían seriamos
nosotros y con eso no estoy diciendo que mi versión del cristianismo es light,
sino que he sido víctima de un rechazo moral que a mi parecer es irracional,
porque preferiría que me dijeran que se están apartando para vivir en santidad
a que me pusieran excusas sin fundamento porque mi estilo de vida les incomoda.
Algunos me dirán que
es Karma, o en este caso particular que es la cosecha de mi siembra por tantos
años de rechazar invitaciones, pero, yo las rechace porque soy un poco asocial
y no tengo las mismas necesidades sociales que la norma, no porque me
incomodara su forma de vivir la vida. Otros podrán pensar que tal vez sus
creencias no son tan fuertes y que al alejarse de todo lo impuro, preservan su
santidad, quizá este haciendo un lio donde no hay viejas, y se que en este tema
la tijera me queda corta, pero el punto es que, hay un mundo allá afuera, del
cual no podemos escapar, quien haya salido, regresado y aun permanezca firme,
es quien tiene mi admiración y estoy segura que también tiene misericordia para
sentarse con los gentiles y conmigo también.
jueves, 28 de febrero de 2013
La señora del mercado.
Cony es una señora
que conocí en el mercado central, cuando mi novio, que ahora es mi esposo,
estuvo atendiendo el comedor de su tía porque se había quedado sin empleo y los
domingos lo cerraban, así que para tener dinero extra, el lo abría.
Trabajar en el
mercado es tener una mina de oro que pasa desapercibida para muchos, porque no es nada glamorosa, yo que antes no
iba a la tienda que esta a la par de mi casa, de pronto me encontré llena de
dopamina, lavando trastos y sirviendo comida en un comedor del mercado central,
si señores, el amor hace que uno haga cosas, que jamás pensó podría hacer.
Pero el punto no es
ese, sino Cony, tendrá unos cuarenta y algo, casi cincuenta, y se gana la vida cargando bultos y haciendo
mandados, ocasionalmente hace limpieza en algún comedor o en alguna casa de los
dueños de los puestos, por lo que vive AL DIA, y ella es el único sustento de
su casa.
Tiene cuatro hijos,
tres mujeres, un varón, un papá desconocido que la abandono, y una familia muy extendida que viven con
ella pero que no la ayudan con los gastos, ella vive en la zona doce, en un
asentamiento lejano y desde allá se viene todos los días para la zona uno a
trabajar y vaya que se gana el pan con su sudor.
Su historia es muy
trágica y pareciera que la vida no le quiere dar una tregua, pues el papá de
sus hijos, resulto ser casado y no le ayuda, a su hija más grande que ahora tiene veintitantos
años la violaron cuando tenia como doce, por lo que ahora se viste y actúa de
una manera no muy femenina, en un intento desesperado de protegerse de los
hombres y no trabaja por ese temor, la otra que tiene como dieciocho, se acaba
de graduar de secretaria y trabaja limpiando casas, cerca de su casa, por la
exorbitante cantidad de veinte quetzales diarios, tiene una hija más pequeña que su actual
trabajo es estudiar y parece que lo hace bien y el varón..., el varón que tenia
que ser el hombre de la casa, el joven de diecinueve años, un tanto más un
tanto menos, es víctima de su propia mente.
Su hijo tiene nueve
años de padecer esquizofrenia, pero la educación, cultura, o sentido común de
Cony, nunca le ha permitido entender la magnitud de dicha condición, como para
ayudar a su hijo, no se toma su
medicina, cuando ella se la logra dar, es desecha en fresco y como ella no
puede estar todo el tiempo al pendiente de el, el, que no se como se llama,
pasa su tiempo metido en un mundo lejano al cual nadie puede ingresar.
El problema no es
ese, pues si se enajenase, sin causar daño, sería un tanto más fácil de llevar
para su familia, esto suena frío y muy crudo, pero es así, tal vez esa
situación le daría paz a Cony, pero no, los episodios de su hijo incluyen,
hacer daño a la propiedad ajena, exhibirse en publico, ofrecerle ayuda en la
tarea de hacerle el amor, pegarle y causarle muchos disgustos y muchos más
sustos.
Cony es alguien a
quien yo admiro, pues a pesar de todo, se levanta día a día a luchar por su
propia vida y la de los que ella ama, y en este mundo envuelto en tanto caos
fabricado por el consumismo, ella me enseña algo envidiable, al mal tiempo, buena o mala cara, arriba se
sigue y caminando se llega pero nunca se para, pues como diria mi abuelita, para atrás, ni para agarrar impulso.
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