viernes, 1 de marzo de 2013

Cristianerd.

En mi corta vida de veintisiete años, unos que ya van pesando y otros que se escaparon de mi consciente, guardo el recuerdo de mis primeras amigas, vagamente me acuerdo de todas, pero lo que si sé, es que habíamos cinco las que éramos constantes y creo que la perseverancia se debía a la falta de melcocha, pues éramos  solo amigas de colegio,  no más, nunca me he caracterizado por ser una people person.

Perseveramos hasta que entramos en la adolescencia, y está, nos entro muy tarde,  no se si era el tipo de nuestras personalidades, el hecho de que estudiamos en un colegio cristiano, ambas o muchas más, el asunto era que hasta los quince, no platicábamos con los varones como la norma lo indicaba, la norma en nuestro salón de clases era, las mujeres de un lado y los hombres del otro, eso sí Guillermo era una de nosotras, pero todavía no lo sabíamos.

Al pasar años, traumas y experiencias, nos encontramos nuevamente, a veces todas, otras solo algunas y sin darme cuenta, ahora soy parte de las desterradas, antes la que decía que tenia que hacer algo como una excusa para no ir, era yo, ahora a mi me dan excusas y es que, mientras yo salí al mundo y con ello no me refiero a que me fui a disfrutar de los placeres de Sodoma, sino simplemente abrí mis ojos y respire un aire diferente, ellas, se quedaron enfrascadas en la burbuja del cristianismo a la cual fuimos metidas desde pequeñas, convirtiéndose en cristianerds rechazadoras de cualquier cosa que atente contra sus creencias. Pero…

Yo estoy de acuerdo con todas sus creencias e incluso las comparto, sin embargo mi forma de vida atenta contra su moral,  no porque sea una histriónica, dramática sin límites, sino porque no soy parte del club de los domingos, digo lo que pienso sin cuidar que dirá el hermano fulano, voy a donde quiero sin pensar que me va ver el hermano mengano, y no tomo ni fumo o bailo pegadito, simplemente creo en lo que creo porque es mi convicción, y no es impuesta, si bien es cierto he tomado decisiones que la farándula cristiana tacharía de pecado capital, no debemos olvidar que acá el que tiene poder de juzgar no somos nosotros.

 Lo que me molesta, es que con su actitud predican lo contrario a lo que creen, en algún lugar leí, que los cristianos, debíamos ser siempre intachables, no por lo que las demás personas fueran a decir o a pensar de nosotros, sino porque la única biblia que muchos leerían seriamos nosotros y con eso no estoy diciendo que mi versión del cristianismo es light, sino que he sido víctima de un rechazo moral que a mi parecer es irracional, porque preferiría que me dijeran que se están apartando para vivir en santidad a que me pusieran excusas sin fundamento porque mi estilo de vida les incomoda.

Algunos me dirán que es Karma, o en este caso particular que es la cosecha de mi siembra por tantos años de rechazar invitaciones, pero, yo las rechace porque soy un poco asocial y no tengo las mismas necesidades sociales que la norma, no porque me incomodara su forma de vivir la vida. Otros podrán pensar que tal vez sus creencias no son tan fuertes y que al alejarse de todo lo impuro, preservan su santidad, quizá este haciendo un lio donde no hay viejas, y se que en este tema la tijera me queda corta, pero el punto es que, hay un mundo allá afuera, del cual no podemos escapar, quien haya salido, regresado y aun permanezca firme, es quien tiene mi admiración y estoy segura que también tiene misericordia para sentarse con los gentiles y conmigo también.

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