En mi corta vida de
veintisiete años, unos que ya van pesando y otros que se escaparon de mi
consciente, guardo el recuerdo de mis primeras amigas, vagamente me acuerdo de
todas, pero lo que si sé, es que habíamos cinco las que éramos constantes y
creo que la perseverancia se debía a la falta de melcocha, pues éramos solo amigas de colegio, no más, nunca me he caracterizado por
ser una people person.
Perseveramos hasta
que entramos en la adolescencia, y está, nos entro muy tarde, no se si era el tipo de nuestras
personalidades, el hecho de que estudiamos en un colegio cristiano, ambas o
muchas más, el asunto era que hasta los quince, no platicábamos con los
varones como la norma lo indicaba, la norma en nuestro salón de clases era, las
mujeres de un lado y los hombres del otro, eso sí Guillermo era una de
nosotras, pero todavía no lo sabíamos.
Al pasar años,
traumas y experiencias, nos encontramos nuevamente, a veces todas, otras solo
algunas y sin darme cuenta, ahora soy parte de las desterradas, antes la que
decía que tenia que hacer algo como una excusa para no ir, era yo, ahora a mi
me dan excusas y es que, mientras yo salí al mundo y con ello no me refiero a
que me fui a disfrutar de los placeres de Sodoma, sino simplemente abrí mis
ojos y respire un aire diferente, ellas, se quedaron enfrascadas en la burbuja
del cristianismo a la cual fuimos metidas desde pequeñas, convirtiéndose en
cristianerds rechazadoras de cualquier cosa que atente contra sus creencias.
Pero…
Yo estoy de acuerdo
con todas sus creencias e incluso las comparto, sin embargo mi forma de vida
atenta contra su moral, no porque sea
una histriónica, dramática sin límites, sino porque no soy parte del club de
los domingos, digo lo que pienso sin cuidar que dirá el hermano fulano, voy a
donde quiero sin pensar que me va ver el hermano mengano, y no tomo ni fumo o
bailo pegadito, simplemente creo en lo que creo porque es mi convicción, y no
es impuesta, si bien es cierto he tomado decisiones que la farándula cristiana
tacharía de pecado capital, no debemos olvidar que acá el que tiene poder de
juzgar no somos nosotros.
Lo que me molesta, es que con su actitud predican
lo contrario a lo que creen, en algún lugar leí, que los cristianos, debíamos
ser siempre intachables, no por lo que las demás personas fueran a decir o a
pensar de nosotros, sino porque la única biblia que muchos leerían seriamos
nosotros y con eso no estoy diciendo que mi versión del cristianismo es light,
sino que he sido víctima de un rechazo moral que a mi parecer es irracional,
porque preferiría que me dijeran que se están apartando para vivir en santidad
a que me pusieran excusas sin fundamento porque mi estilo de vida les incomoda.
Algunos me dirán que
es Karma, o en este caso particular que es la cosecha de mi siembra por tantos
años de rechazar invitaciones, pero, yo las rechace porque soy un poco asocial
y no tengo las mismas necesidades sociales que la norma, no porque me
incomodara su forma de vivir la vida. Otros podrán pensar que tal vez sus
creencias no son tan fuertes y que al alejarse de todo lo impuro, preservan su
santidad, quizá este haciendo un lio donde no hay viejas, y se que en este tema
la tijera me queda corta, pero el punto es que, hay un mundo allá afuera, del
cual no podemos escapar, quien haya salido, regresado y aun permanezca firme,
es quien tiene mi admiración y estoy segura que también tiene misericordia para
sentarse con los gentiles y conmigo también.
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